Viaje a SANTIPONCE

martes en 20:06




El año pasado por esas fechas Merche y tres amigos mas nos fuimos en coche a Santiponce (Sevilla). Para visitar los familiares Merche y estar unos siete días de descanso

Decido el quinto día de estar en Santiponce, tomar mi mochila y, el bus que va desde Santiponce a Sevilla Capital…unos nueve km… Le dije a Merche que el motivo principal de querer ir a la capital, era para cobrar un giro postal que solicite por teléfono.

Preferí ir con el autocar para no tener que perder el tiempo buscando aparcamientos por la ciudad.

Como tenía suficiente tiempo, aproveché para tomarme un buen desayuno; pescaditos fritos, con un poco de jamón ahumado, y un par de cervezas bien frías, y para rematar todo esto, un cortadito sevillano…casi nada

Después de mucho preguntar llego a la estafeta postal, y recojo el giro a mi nombre…50 billetes de 50 euros.

Luego me dirijo al centro a disfrutar del día, y así hacer tiempo para mas tarde regresar con el bus a Santiponce, visito La Giralda al completo, reemprendo y sigo haciendo más Tour turístico. Ya cansado de ver tantos monumentos y de pasearme por el Parque de María Luisa, decido volver al pueblo donde están todos los compañeros de viaje.

Eran la seis y media de la tarde, no había bus hasta las siete, por tanto me doy ánimos y reemprendo el camino de vuelta andando.

Era una tarde maravillosa, me sentía fuerte, sereno, reposado; no tenia asuntos urgentes, esa decisión de ir andando era un lujo que solo se lo pueden permitir los millonarios, y yo, esta tarde me sentía mas jovial que nunca e incluso riquísimo.

Me puse en camino a buen paso y, en cuanto pude, abandone la carretera nacional, llena de ruidosos camiones y de largas caravanas de automóviles, y tome un camino provincial.
El ir durante nueve kilómetros por atajos, entre campos, dejando las asfaltadas carreteras en aquella espléndida tarde, era una verdadera gozada

Durante los cinco kilómetros que llevaría andando, me venían todo tipo de pensamientos, y empezaban a emerger nuevos sueños de gloria, y futuras ideas a realizar…solamente se oía el ritmo de mis pisadas al tropezar con ramas y hojas resecas.

Pero un ruido intruso llega por mi espalda y echa a perder todos mis pensamientos. Me acerco a la cuneta, pero el intruso me ha descubierto. Me rebasa y, me ciega con la luz de una linterna directamente a mis ojos.

Es una patrulla de la policía. Me piden la documentación y yo le doy la carne de identidad.
--¿De donde viene? ¿A dónde se dirige?

Explico que vengo de P. y que regreso a mi pueblo, bueno…no es mi pueblo, es el pueblo de dos amigos míos, y es allí donde tengo el coche para irnos pasado mañana a Barcelona.

--Veo entre ellos una sonrisita maliciosa. A mi parecer, creo que conseguí tener el primer premio de sospechoso rural, solo falta que me ponga a correr por el campo, saltando por los matorrales más altos, donde, ni el jeep podría con ellos

--¡Esta a nueve kilómetros! – objetan.

--A nueve kilómetros cien metros – preciso—

--¿Y como es que hace usted nueve kilómetros a pie cuando ya esta oscureciendo?

--Les aclaro que tenía ganas de pasear

--¡Ah! ¿No tenía usted dinero para el autocar?

Muestro estúpidamente el fajo de billetes de cincuenta euros, el hecho de ir con tanto dinero, oscureciendo, y en un trayecto de nueve kilómetros a pie, les resulta muy sospechoso.

--¿¡Cómo ha conseguido usted tanto dinero!?

--He cobrado un giro postal –le explico…Saco un giro telegráfico a mi nombre y hasta el sobre del certificado dirigido a mí.

--El caso les induce a pensar que cada vez soy más sospechoso. Me estudian con atención, voy sin afeitar de dos días, ropa campera y con mochila.

--Les explico—Que los ladrones no se hacen dirigir giros a su nombre, sino que exigen dinero contante y sonante al primero que encuentran...

Me meten la linterna debajo de las narices, tal vez para verificar si llevo algún tipo de careta. Exhibo otros documentos y el que lleva galones los estudia atentamente y, luego, me los devuelve.

--Si, esta bien – exclama el de los galones --, Pero aun no nos ha dicho que hace usted aquí, en campo abierto, y oscureciendo.

--Regreso a casa…
--¡Que gracia! –Me replica fastidiado --, una persona normal, provista de medios como usted, no hace nueve kilómetros de carretera a pie, y con una tarde tan oscura.

--Quería descansar un poco –les explico. Porque siempre estoy sentado delante de un escritorio, o en un coche, o tumbado en una cama, y el único reposo posible es estar de pie un ratito. Pero la contestación es mal interpretada.

-- No se haga el gracioso y conteste a mi pregunta —me dice el de más rango--¿Cómo justifica usted su presencia aquí?
Abro los brazos desoladamente pensando; (como es posible ser creído cuando vulgarmente se dice la verdad)

--El de los galones con voz fuerte--¿Por qué nos hace perder el tiempo? ¡Vamos! ¡Cuénteme ahora la historia tal como es!

--En aquel momento llego un “Pantera” y se apeo de el un oficial al que el de los galones explico en voz baja el caso. Luego, me presento a el iluminándome la cara con la linterna.

--El oficial se echo a reír y me pregunto muy divertido como me había dejado atrapar mientras vagaba por el campo en actitud sospechosa y con la tarde tan oscura. Recuerde que nos conocimos hace cinco días cuando nos presento nuestra común amiga Merche

--Disculpe—le dije—El uniforme, las botas altas, el gorro y la oscuridad le hacen a usted irreconocible…Me dijo que debía volver al pueblo y se ofreció a llevarme en coche.

-- Gracias – conteste -- pero prefiero ir a pie, a menos que exista una prohibición en contra.

-- Me dijo – que era libre de ir a donde guste, pero que no me extrañe si alguna otra patrulla me para, ya que controlan a muchos roba pollos o lo que se preste por los alrededores.
Se marcharon, el oficial me miro preocupado, sacudiendo la cabeza, y me deseo un buen viaje hasta el pueblo.

--Con tanto lío ya eran cerca de las nueve de la noche, y faltaban aun unos kilómetros. Camine tranquilamente durante más de treinta minutos y, luego, llego un coche que se detuvo ante mí.

-- la voz de Merche salía del coche-- ¿Se puede saber que haces aquí a las diez de la noche?—Manuel, el oficial de policía me ha advertido del peligro que corres estando solo, por estos andurriales

--¡Yo solo quiero caminar! ¡Dejarme en paz! -- le dije -- ¡¡¡Yo quiero andar y ver salir el sol!!!

-- El sol lo puedes ver desde la ventana de tu cuarto ---me dice Merche

--Desde el coche se oye la voz de Guido--¡Subid!—después, en casa ya nos contara, y lo discutiremos tranquilamente, ahora tenemos que llamar a un medico

--¡Que medico, ni que medico! – se entrometió Merche --. Lo que necesita es un psiquiatra. Telefonea al manicomio por si acaso

Llegamos a casa y me metí en la cama sin siquiera cenar…

Buenas noches amigos.

Ya volvi...Y volvi para terminar con el taco TOCINO

jueves en 16:57
Guido es el que esta verdaderamente contento, ve lo satisfecho que estoy, con algo que tanto me gusta…Polenta y tocino

Durante la noche medite largo rato. Pensé en lo que quedaba del bloque de tocino, y valore la capacidad de consumo de Merche, Isabel y Guido incluyendo el gato, y llegue a esta conclusión:
<>

Y así lo hice, me marche, me escabullí a Zaragoza por unos quince días; y regrese al cabo de ellos.

Entre disimulando por toda la casa, comprobando grifos, puertas ventanas etc.; y así, entre en la despensa para echar un vistazo a los alimentos.

El bloque de tocino estaba allí, pero ahora ahumado, e igual de grande como hace quince días

--Isabel entro en la despensa para cortase un poco de queso para la merienda: y yo, cono no dando importancia, le pregunte:
--¿No habéis comido tocino durante mi ausencia?

-- No – respondió Isa --, Queríamos comer, pero Merche dijo que a ti te gustaba mucho y que había que guardártelo.

--Habrías hecho mejor si os lo hubieseis comido. Estas cosas no duran mucho, al igual ahora esta rancio – le dije –

-- No – me explico Isa --, Merche llamo al carnicero y le comento el caso, y nos dijo que ahora al estar ahumado puede durar varios meses.

-- Isa, ponte una tajada de tocino para la merienda, y deja el queso en paz –le dije –

--No, no – me dijo Isa moviendo la cabeza --, El tocino es cosa tuya. A lo mejor esta noche, para cenar, comamos un poco.

¡Iba a cenar otra vez tocino y polenta!...No era posible

Tenia que decidir, rápidamente cogí al gato y lo metí en la despensa, cerrando la puerta con llave y guardándome esta en el bolsillo.
Fui mas tarde a ver lo que había ocurrido. Pero el gato ni siquiera había tocado el tocino. Lo cogí por el pescuezo y lo acerque al bloque de tocino; pero el desgraciado comenzó a gemir; ¡Tenia miedo del tocino, el muy capullo!

Entonces decidí provocar la intervención de gatos menos estúpidos; abrí la ventana de la despensa y puse en el poyete un trocito de tocino.

Cerré de nuevo la puerta, esperando lleno de confianza; ya que en esta zona merodean muchos gatos, y mi casa es uno de sus puntos de reunión.
Gatos vagabundos…tienen tanta hambre, que comen todo lo que encuentra delante de sus morros.

Eche una ojeada al patio y vi que los gatos iban llegando como si hubieran recibido
--por radio – ordenes de movilización.

Al rato de estar arriba, oigo gritar a Merche… ¿Quién tiene la llave de la despensa?,
¡¡¡Hay un ruido espantoso dentro!!!

Baje rápidamente y le di la llave…me la metí en el bolsillo sin darme cuenta –le dije –

--¡Mira! – me dijo, señalando algo que había en el suelo.

-- Yo, nunca había visto un gato en un estado tan lamentable, me costo reconocerlo en aquel estado, parecía un ovillo de pelos mal puestos.

El bloque de tocino estaba intacto, nuestro gato lo había defendido frente a diez gatos vagabundos

–Merche alababa a nuestro maltrecho gato por su buen comportamiento, decía que gracias a el se había salva el tocino

-- Merche seguía con su orquestina -- ¡Ahí lo tienes, Jorge! : ¡Es un héroe, que ha puesto en peligro su vida, para defender el tocino de su amo!

Eso del…”tocino de su amo”, me sonó un poco raro

Aquella noche, el tocino con polenta lo comí yo solo. Porque los demás se negaron a comer aquel tocino que sabían que tanto me gustaba ¡Se sacrificaron por mí!

--¡¡El héroe soy yo!!--.

--Mil veces mas héroe que el gato, porque comí tocino aquella noche, al siguiente día y al otro, así durante veinte días mas o menos.

Y aun lo sigo comiendo…creo que esta noche en la cena, lo destruiré completamente

Moraleja…No abuséis nunca del tocino, luego repite desesperadamente queriendo salir por donde entro

Ya tenemos el Tocino

sábado en 12:23

Después de la visita al carnicero de la Bisbal, regresamos a casa y no hable más del tocino. Espere con calma los dos días siguientes, y un día antes me llama el carnicero, para decirme que tardaría unos seis días mas

A los seis días me llama al móvil y me dice, que pasara por su casa a recoger el trozo de tocino

Llegue a la carnicería, el alegre carnicero me hizo pasar a la bodega y me enseña el tocino, seguramente no tenéis una idea exacta del bloque de tocino que se puede sacar de un cerdo de trescientos cincuenta kilos. Antes de ver aquel bloque de tocino tampoco yo tenia idea exacta, para daros una idea de cómo era aquello, tenéis que pensar en un bloque de granito de 15 por 50 y por 40 centímetros.

Me hice cargo del bloque, lo metí en el portaequipajes del coche y regresé a casa.

Al llegar a casa nadie me vio descargando el tocino, y a la hora de la cena, el destino me favoreció…en vez de la habitual sopa, apareció en la mesa una humeante polenta, redonda y grande.

--¡Por fin!—exclame – esta noche comeremos polenta con tocino fresco

-- Merche me echo una mirada que casi me parte en dos

-- ¿Ya empezamos? – dijo – Si querías tocino, podías haberlo dicho con tiempo

Naturalmente había preparado las cosas con toda exactitud, y en cuanto pronuncie la palabra ¡¡¡Polenta!!! entra Guido sosteniendo sobre su cabeza una gran madera con el bloque de tocino.

Pusimos el bloque en medio de la mesa, y Merche lo miro con ojos de terror

Comimos todos tocino y polenta hasta reventar; Merche no hizo comentarios.

Al día siguiente, como es natural, para comer volvió a haber tocino y polenta; y para cenar, polenta y tocino

Ni rechiste; ni dije nada al otro día, como tampoco al siguiente, cuando en la comida y en la cena, me encontré con que el menú estaba compuesto de tocino y polenta.
Resistí otros cuatro días más. Después, viendo aparecer de nuevo en la mesa el bloque de tocino.

–Exclame-- ¡¡¡COÑO!!!

Merche me fulmino con la mirada

--¡¡¡Eso es!!! – grito --. Cuando no hay tocino, haces una tragedia porque no hay tocino; y cuando lo hay, haces una tragedia porque hay tocino. ¿Quieres explicarnos que pretendes de nosotros?

--Les explique no había hecho ninguna tragedia, ni tenia intención de hacerla.

El que había soltado era, el comienzo de una proposición que no tenía nada que ver con el tocino.

También se puede decir ¡¡¡COÑO!!! Ante las cataratas del Niágara o ante una aurora boreal

Os gustara el tocino con polenta, ya veréis que bueno es

¿Os chifla la POLENTA?

lunes en 16:34


Una tarde se me ocurrió la idea del tocino.

--Fijaros – dije, tengo unas ganas locas de comer tocino con polenta.

-- Mañana tendrás tocino con polenta – replico mi hermana Merche

Al día siguiente no tuve ni tocino ni polenta, le recordé a Merche mi deseo de comer tocino con polenta.

-- Como todas las mujeres, cuando las insistes en alguna cosa que no les interesa explotan histéricas.

-- ¡Tocino con polenta, polenta con tocino! ¡Siempre tocino y polenta!-- grito exasperada – no vamos a estar comiendo cada día tocino y polenta ¡Hay que cambiar de vez en cuando, creo yo!

-- Como no me gusta discutir me callo

--Ahora Merche se nos presenta como la victima del tocino, y la polenta…a mí la polenta desde que la probé hace dos años en Milán, me chifla un montón

--A los dos días, le digo a mi primo Ricardo; acompáñame a La Bisbal, (pueblo del interior cercano a Palamos)

--¡Quiero hacer matar un cerdo! – le dije --. Iremos a visitar aquel carnicero tan bueno, y que tan amigos nos hicimos.

-- El alegre carnicero nos dice: Tengo el cerdo que te conviene, y yo soy el hombre mas apto para prepararlo. ¿Qué te interesa?

--Le dije al carnicero que hiciera prepara y curar la carne como mejor le pareciera

--Lo único que me interesa de modo especial es el tocino, porque se trata de una cuestión de principio, hace un mes que estoy pidiendo en casa cien gramos de tocino y no consigo que lo compren, ¡pues bien!, ahora lo tendré a kilos.

Quedamos de acuerdo: mataría el cerdo y lo primero que me mandaría seria el bloque tocino…Y quedamos que dentro de dos días volvería para llevármelo a casa

Sonia y sus amigas

viernes en 17:04


Recuerdo aquel domingo que Sonia nos invito a todos los amigos

Ya sabéis como la conocimos y este será nuestro primer encuentro

Os cuento primero que Sonia vive con su familia en una finca con bastantes hectáreas de terreno con muchos árboles, y diferentes jardines que va adornando los contornos por los que uno pode ir paseando…desde la entrada de la finca hasta llegar a la puerta principal de la casa habrán como unos cien metros.

Al llegar cerca de la puerta oigo a Sonia que me llama ¡¡¡Jorgeee!!!...Estaba guapísima, e iba vestida como para ir a celebrar alguna cosa, lo cual me extraño, y entonces me dice:

--No habéis traído otras ropas más apropiadas, ¿verdad?

--¿Ropas apropiadas? –Exclame, un poco asustado--¿Qué? ¿Ha ocurrido alguna cosa?

--¡¡No, no!! – Me explicó---, Me refiero a ropas apropiadas para ir a la iglesia.

--¿A la iglesia? –Exclamamos todos con asombro-- ¿No pretenderás ir a la iglesia en un día tan radiante como el de hoy? Estaba seguro de que querríais ir al río, y luego jugar al tenis, como es natural en un domingo tan soleado.

--¡Si! –Respondió - - : A todas nos gustaría, pero esta la nueva cocinera…es Ecuatoriana y un poco estricta en sus ideas.

--¿Y os obliga a ir a la iglesia cada domingo por la mañana? - - pregunte--.

--Me respondió - - Es que a la cocinera le parecería extraño que no fuésemos, de manera que desde hace dos domingos vamos, solo por la mañana y por la noche.

Por la tarde vienen algunas amigas de su pueblo y cantamos un poco. No me gusta ofender los sentimientos de nadie, la verdad no puedo evitarlo.

--Con estas explicaciones quedamos perplejos, y - -le dije: Déjanos algunas ropas de tu padre o hermano u otro familiar, como americanas y algunos pantalones, aun que nos vayan un poco grandes ya nos doblaremos las mangas y los bajos de los pantalones

--¡¡No!!-- me dijo moviendo un poco la cabeza. La escandalizarías y pensaría que es una mofa…Es culpa mía, lo se…Creí habéroslo dicho, pero veo que se me olvido

--Entonces a Sonia se le ocurrió una idea:
--¿Te importaría mucho fingir que uno de vosotros esta enfermo y que deseáis hacerle compañía mientras esta en cama?, solo será este domingo, a lo siguientes ya vendréis preparados– nos dijo—

--Le contestamos que no queríamos tomar parte en este juego, y que tampoco deseábamos estar todo un domingo con uno de nosotros en la cama y aburridos, que nos diese las americanas y pantalones de su padre que ya nos las apañaríamos

--Salimos hechos unos cromos de payasos, todo el mundo nos miraba, ya que la americana y pantalones nos estaban holgadísimos…

Pero tengo que deciros, que la cocinera y todas sus amigas de pueblo, dijeron que fue el mejor domingo de toda su vida, que tendríamos que repetirlo más veces.

Nunca se sabe donde esta el punto limite

El perrito de Luis

miércoles en 16:05
Estamos todos los amigos reunidos en casa Luis, cuando de repente entra su mama en la estancia, y dando unas palmaditas…

--le dice—a Luis. Como tu hermano no puede sacar al perrito a pasear, lo tendrás que sacar tú.

¡¡¡Coño!!!--Suelta con fuerza Luis

Luis y su madre se retiran apresuradamente hacia el comedor para continuar la conversación, a lo cual el pone tierra de por medio

--No quiero sacarlo yo…¡¡Gracias por tan feliz idea!!

Cuando Luis se dio media vuelta para estar con nosotros otra vez…Aquí esta hijo mío, todo preparado para ti. No hace falta que vayas muy lejos. Si lo prefieres, basta con que lo bajes a la calle y lo vuelvas a subir.

Total que nos dispusimos todos los amigotes acompañar a Luis y a pasear al perrito, y no dice la mama: No volváis hasta las cinco que tomaremos chocolate con churros…y dirigiéndose al perrito--: ¿A que es lindo mi perrito? ¿Quién te va a sacar de paseíto mientras mama hace non-non? ¿Eh, eh?

Luis se sonrojó de pura vergüenza

Pero como no hay mal que por bien no venga, resulta que con un perrito uno liga más que si vas solo y con cara de ligón. Así fue como conocimos un grupo de chicas capitaneadas por una guapísima Sonia.

Ya os contare alguna cosa de Sonia y de su fantástica padilla

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